domingo, 13 de mayo de 2012

Nadie se da cuentaa...

¿Un clavo saca a otro clavo? Ya, venga, si. Cuando quieres nada ni nada puede hacerte despertar, es sencillo. Nadie sera como el. La gente no lo entiende y todos, te dan ese consejo, pero nadie se da cuenta de que tu eres completamente consciente de que, nadie podrá besarte como el lo hacia, que nadie podrá gustarte como el, que nadie podrá abrazarte y provocarte tantas mariposas, que nadie hará que te duela la tripa de risa como el lo hacia, es único, porque cuando estas enamorada no ves las cosas claras, es la droga más fuerte que existe y la que más mata. Todo es bonito al principio, pero aparecen los celos, la desconfianza, y con ello, las cagadas. Una a una hacen una suma que te mata, que te quita la sonrisa, que con solo recordar, te hace llorar. Y quieres seguir haciéndote creer que eso no es nada, que aun puedes aguantar pero no, nadie merece que no le valoren, nadie merece que la persona por la que das la vida te ignore, nadie merece que no le quieran y digan lo contrario. Pero te gusta tanto que, prefieres llorar todos los días a ester sin el. Pero es que, el amor no tiene que ser un suplicio, porque nadie quiere y hace daño tantísimas veces. Porque si, todos nos equivocamos pero tantas veces es elección. Y al final, después de un par de meses, llega un día en el que te das cuenta de que, no puedes más que no merece la pena aguantar tantas tempestades para que pase de ti cuando más lo necesitas. Y que la mejor solución es dejarlo que aunque la idea de no tenerlo tu y si otras te mate, es lo mejor. Porque estarás mal un par de meses hasta que te des cuenta de que ese chico, no merecía ni tu saludo, hasta que te olvides de todas las sonrisas que te saco, hasta que te olvides de las mil y unas promesas que jamás cumplió hasta que, lo que antes era amor hoy sea odio. Pero tranquila, nada dura para siempre y para el dolor eso tambien vale. Y que, si el te perdió no merece la pena que tu sigas intentado recuperar algo que es mejor perder. Porque es cierto, a veces hay que perder para ganar. Y que, aunque hoy no este, para ti siempre algo que puedas recordar. Porque de los errores se aprende, y que solo se madura cayendo. Y que, al final de cuentas, lo mejor que puedes hacer es sonreír, sonreír más que nunca y, volver a ser quien fuiste.

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