¿Un clavo saca a otro clavo? Ya, venga, si. Cuando quieres nada ni nada
puede hacerte despertar, es sencillo. Nadie sera como el. La gente no lo
entiende y todos, te dan ese consejo, pero nadie se da cuenta de que tu
eres completamente consciente de que, nadie podrá besarte como el lo
hacia, que nadie podrá gustarte como el, que nadie podrá abrazarte y
provocarte tantas mariposas, que nadie hará que te duela la tripa de
risa como el lo hacia, es único, porque cuando estas enamorada no ves
las cosas claras, es la droga más fuerte que existe y la que más mata.
Todo es bonito al principio, pero aparecen los celos, la desconfianza, y
con ello, las cagadas. Una a una hacen una suma que te mata, que te
quita la sonrisa, que con solo recordar, te hace llorar. Y quieres
seguir haciéndote creer que eso no es nada, que aun puedes aguantar pero
no, nadie merece que no le valoren, nadie merece que la persona por la
que das la vida te ignore, nadie merece que no le quieran y digan lo
contrario. Pero te gusta tanto que, prefieres llorar todos los días a
ester sin el. Pero es que, el amor no tiene que ser un suplicio, porque
nadie quiere y hace daño tantísimas veces. Porque si, todos nos
equivocamos pero tantas veces es elección. Y al final, después de un par
de meses, llega un día en el que te das cuenta de que, no puedes más
que no merece la pena aguantar tantas tempestades para que pase de ti
cuando más lo necesitas. Y que la mejor solución es dejarlo que aunque
la idea de no tenerlo tu y si otras te mate, es lo mejor. Porque estarás
mal un par de meses hasta que te des cuenta de que ese chico, no
merecía ni tu saludo, hasta que te olvides de todas las sonrisas que te
saco, hasta que te olvides de las mil y unas promesas que jamás cumplió
hasta que, lo que antes era amor hoy sea odio. Pero tranquila, nada dura
para siempre y para el dolor eso tambien vale. Y que, si el te perdió
no merece la pena que tu sigas intentado recuperar algo que es mejor
perder. Porque es cierto, a veces hay que perder para ganar. Y que,
aunque hoy no este, para ti siempre algo que puedas recordar. Porque de
los errores se aprende, y que solo se madura cayendo. Y que, al final de
cuentas, lo mejor que puedes hacer es sonreír, sonreír más que nunca y,
volver a ser quien fuiste.

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