Una vez, un chaval me enseño que no podia confiar en ninguno, que hasta
el que menos te esperas que te falle, lo hace. Yo, por tonta, volví a
hacerlo, me volví a ilusionar, volví a sonreir….. y me volví a tropezar
con la misma piedra.
Estoy arta de que me pase siempre lo mismo, de que la que lo pase mal sea yo.
Porque al fin y al cabo, las palabras de un chico que no a sufrido
nunca, no valen nada. Te podrá decir cosas bonitas, te podrá prometer
miles de cosas, pero siempre sus promesas se quedarán en el aire. Y
sinceramente creo que no hay que arrastrarse por NADIE, y menos por un
tio. Si de verdad te quiere, o por lo menos te aprecia un poquito, hará
lo posible por arreglarlo y poder estar a tu lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario