jueves, 14 de junio de 2012


Espero no sorprenderte si te chocas conmigo, o mejor dicho, si espero hacerlo.


Cabeza bien alta, mirada fría y un suave gesto de prepotencia que acompañaba con una sonrisa irónica. Esos andares con chulería, pero a la vez con ese cierto toque de elegancia. Ese movimiento, con el que al solo caminar rompía caderas, y esa brisa que hacía que su pelo ondease levemente. Sí, yo era aquella, aquella chica que llevaba la cabeza bien puesta sobre sus hombros, pero también aquella chica que estaba deseando que sus pies se levantasen del suelo para volar...Aquella, que al toparse frente a cualquier otra siempre podría decir "no sé a ti chica, pero a mi no me hacen falta tacones para llegar alto".

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