Cuando decides alejarte de alguien, cuando decides girar la cara antes
de saludar, cuando no quieres perdonar…se trata simplemente de amor. De
evitar hacer mas daño del que se ha echo. Porque aunque a veces cueste,
si te alejas de alguien que te ha echo daño realmente no es porque
cuando le ves, los malos recuerdos se agolpan en tu cabeza, sino todo lo
contrario. Porque es verdad que lo bueno siempre gana a lo malo, y ese
es el verdadero problema. Hay que levantar un muro imaginario, que haga
de distancia, para olvidar todo lo que hay al otro lado, aunque ese
“otro lado” es tu todo.

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